Especulando sobre
lo que exhibes en tu vitrina ahumada.
No por estar
ciego nunca supe hacia dónde dirigir la escoba.
Mueves de lugar
mis heridas como peones de un ajedrez
con Reyes suicidas.
Mientras doy a tu
liquida mentira la forma que merece.
¿Qué le cuento a
Freud? si yo solo tengo las migajas de una historia que dejaste caer por error.
¿Qué derrito al
calor del tiempo? Si solo registro el frio de tus versiones bajo cero.
Enciende el Neón
sobre tu estante, y que sepa el viajero lo que en su mochila aploma.
Porque así como
se apoya el herido sobre su bastón...
Se apoya sobre la verdad el perdón.
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